Republicanos afirman que la Biblia apoya la represión contra los migrantes

El Congreso de Estados Unidos abordó este miércoles el tema de la religión y la ética en el políticamente explosivo debate sobre la inmigración, sobre cómo algunos pasajes bíblicos y doctrinas de la iglesia están involucrados en la discusión de una reforma migratoria integral.
Republicanos afirman que la Biblia apoya la represión contra los migrantes

Los argumentos muestran una división filosófica sobre un tema que ha estado en el centro de la atención, sobre todo desde la aprobación de la ley de inmigración de Arizona, que criminaliza este tipo de actividad ilegal.

El debate se produjo durante una audiencia del subcomité Judicial de la Cámara, cuando Richard Land, líder de la Convención Bautista del Sur, el obispo Gerarld Kicanas de la Confederación de Obispos Católicos de Estados Unidos, Mathew Staver, decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Liberty y James Edward Jr., investigador del Centro de Estudios de Inmigración, discutieron el tema.

“La inmigración es en última instancia, una cuestión humanitaria, ya que impacta en los derechos fundamentales y la dignidad de millones de personas y sus familias”, dijo Kicanas.

“Como tal, tiene implicaciones morales, especialmente en la forma en que afecta a la supervivencia y la vida decente de los seres humanos como nosotros…. Nuestro sistema de inmigración actual no cumple con la prueba moral de proteger los derechos y la dignidad de otra persona”.

Kicanas, que es obispo de la arquidiócesis de Tucson, Arizona, señaló que miles de mujeres, hombres y niños han muerto en el desierto durante la última década, tratando de cruzar la frontera entre México y Estados Unidos.

La ley actual tiene que cambiar, dijo Kicanas. “Debido a un sistema que no funciona, las familias inmigrantes están siendo separadas. Los trabajadores migrantes son sujetos de explotación por parte de empleadores sin escrúpulos, y los que tratan de encontrar trabajo son víctimas de abusos por contrabandistas de personas”.

La mayoría de los inmigrantes indocumentados no llegan con “propósitos nefastos”, sino para volver a tener contacto con miembros de su familia o para encontrar trabajo.

“La doctrina de la Iglesia reconoce y defiende el derecho de una nación a proteger sus fronteras, (pero) en nuestra opinión, la mejor manera de asegurarla en el sur es a través de una reforma migratoria integral”.

Sin embargo, el representante de Texas, Lamas Smith -el republicano de más alto rango en el Comité Judicial-, citó en repetidas ocasiones pasajes de la Biblia para apoyar una represión contra la inmigración ilegal.

“La Biblia tiene numerosos pasajes que apoyan la imposición de la ley”, indicó. “Las Escrituras señalan claramente que Dios otorgó a las autoridades civiles el poder para preservar el orden, proteger a los ciudadanos y castigar a los malhechores”.

Smith citó, entre otras cosas, Romanos 13: “Toda persona está sujeta a las autoridades de gobierno”.

También leyó un pasaje de Levítico: “Cuando un extraño se hospede con vosotros en vuestra tierra, no le harás mal.” Lo que, sostuvo Smith, no implica que “los extranjeros puedan pasar por alto las leyes civiles para entrar en (el país), o que debamos pasar por alto cuando lo hagan”.

“Los estadounidenses no necesitan arrepentirse por querer defender la ley”, dijo. “Un enfoque moral verdaderamente cristiano sería no aceptar a la inmigración ilegal, sino trabajar para terminar con ella”.

El representante Luis Gutiérrez, demócrata de Illinois, sostuvo que el gobierno es fundamentalmente “un reflejo de lo que somos” y que por eso es necesario que haya distinciones entre los roles individuales y los gubernamentales.

“Concentrémonos en las familias (de los inmigrantes)”, ese es el centro del debate. “Centrémonos en los seres humanos”.

El representante republicano de Iowa, Steve King, se quejó de que para muchos defensores de la reforma, la única opción “bíblicamente aceptable… es que las fronteras estén abiertas.”

“No me di cuenta de que la Biblia haya prohibido la aplicación de las leyes de inmigración y tampoco de en qué momento borró las fronteras, o prohibió a los líderes de una nación preocuparse más por la suerte y el bienestar de sus propios ciudadanos”.

King dijo que “en la tierra de la Biblia, los líderes de Israel de hoy han construido muros fronterizos para proteger a sus ciudadanos de terroristas o de personas que buscan trabajo ilegal por igual”.

En primer lugar hay una “mayor y más inmediata” obligación moral de cuidar de los ciudadanos de Estados Unidos, dijo.

“Yo creo que el Congreso puede y debe elaborar un plan para sacar a los (inmigrantes ilegales) de las sombras. Cuanto más se retrase la acción, más grave será el problema.”

La ley de Arizona es un “síntoma” y un “grito de ayuda… porque el gobierno federal no ha cumplido con su deber” para controlar la frontera, indicó Richard Land, líder de la Convención Bautista del Sur.

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El número de cristianos se incrementa aceleradamente en la tierra del Islam y su profeta

La península arábiga encabeza la lista de las regiones del globo terráqueo donde la presencia del cristianismo está conociendo su máxima expansión. El incremento tiene sus orígenes en un imponente flujo migratorio que abarca a los países del Golfo. Los católicos constituyen hoy la mayoría entre los cristianos presentes en los países de la península.

Paradojas de nuestro tiempo. Desde hace casi tres décadas, la tierra que ha dado nacimiento al Islam y a su Profeta está a la cabeza en la lista de las áreas del mundo donde la presencia del cristianismo está conociendo su máxima expansión. Pero no se trata de una expansión producto de conversiones, pues en estas tierras la posibilidad de abrazar la fe cristiana sigue siendo ilegal. El incremento tiene sus orígenes en un imponente flujo migratorio que abarca a todos los países del Golfo
En Arabia Saudita, sobre una población de 27.500.000 de habitantes, se estima que los inmigrantes son otros 8.000.000. Si se extiende la mirada a los Emiratos Árabes Unidos (EAU, una federación de siete emiratos: Abu Dhabi, Ajman, Dubai, Al-Fujairah, Ras al-Khaimah, Sharjah y Umm al-Qaiwain, situados a lo largo de la costa centro-oriental de la península arábiga), el cuadro es más impresionante: sobre casi 6.000.000 de habitantes, la población local no es más del 12-14 por ciento.
De estos inmigrantes, provenientes sobre todo de Extremo Oriente, forman parte cristianos pertenecientes a todo el arco iris confesional. En términos numéricos, los católicos constituyen hoy la mayoría entre los cristianos presentes en los países de la península arábiga.
La inmigración en Arabia Saudita y en los países del Golfo (además de Arabia y a los Emiratos, el fenómeno abarca a Bahrain, Oman y Qatar) nace con el boom petrolero. A partir de los años sesenta, la siempre creciente solicitud de crudo y la necesidad de explotar en forma cada vez más consistente los pozos de petróleo hicieron necesario el empleo de mano de obra proveniente del extranjero. Los primeros trabajadores extranjeros empleados en este nuevo milagro económico provinieron principalmente del vecino Yemen, el país que todavía hoy, con sus 23 millones de habitantes, es el verdadero coloso demográfico de la región.
Yemen, un caso especial
Hasta los años ochenta, los trabajadores yemenitas en Arabia Saudita superaban probablemente el millón. Las remesas de dinero de estos inmigrantes constituyen una parte importante del balance del Estado yemenita. Con la primera guerra del Golfo el escenario cambió radicalmente. El gobierno de Yemen se dispuso a apoyar a Saddam Hussein (quien invadió Kuwait) e imprevistamente Riyadh y Sana’a se plantaron como enemigas. En 1991, al menos 800.000 trabajadores yemenitas fueron expulsados, pues fueron considerados una amenaza para la seguridad nacional. Desde entonces, ningún trabajador yemenita puede obtener un permiso de trabajo en Arabia Saudita. Amargados y desocupados, los trabajadores yemenitas expulsados se convierten en víctimas de otra política saudita: la exportación de la doctrina islámica sunnita wahabita. Con la multiplicación en Yemen de escuelas coránicas wahabitas (queridas y financiadas precisamente por Arabia Saudita), crece en forma significativa también la inserción de los jóvenes yemenitas en las organizaciones jihadistas, con una recaída nefasta en el terrorismo internacional de matriz islámica. Un tercio de los detenidos en la base americana de Guantánamo es yemenita. Yemenita es también la familia de Osama Bin Laden, jefe de Al Qaeda.
Con la captación de los trabajadores yemenitas se abren en el sistema económico de Arabia Saudita (y, por reflejo, en los países del Golfo, que también han adoptado posiciones filo-occidentales en política exterior) enormes grietas. Desde comienzos de los años noventa, el gobierno de Riyadh se ve obligado, para garantizar el nivel de producción del crudo (el petróleo constituye todavía hoy el 88% de los ingresos del Estado y el 90% de las exportaciones), a favorecer la inmigración de un número cada vez mayor de trabajadores extranjeros desde los países de Extremo Oriente, sobre todo India, Filipinas y Pakistán.
La aceleración de la economía de los países del Golfo (en el año 2008, los Emiratos han tenido un crecimiento del producto bruto interno del 6,8 %; Arabia Saudita, del 4,2%), con la planificación de grandes infraestructuras y con un imponente crecimiento del sector inmobiliario, hacen de la península arábiga una de las áreas de más fuerte inmigración a nivel planetario.
El vicariato más grande del mundo
La península arábiga está bajo la jurisdicción del vicariato de Arabia, la circunscripción eclesiástica más grande del mundo: seis naciones que se extienden sobre más de 3 millones de kilómetros cuadrados (Arabia Saudita, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Oman, Qatar e Yemen), con una población de más de 60 millones de personas. Dirigido desde el 2005 por Paul Hinder, fraile capuchino suizo, quien sucedió al fraile italiano Bernardo Gremoli, el vicariato de Arabia ha superado con creces los cien años de vida (la sede de Aden se creó en 1888).
La sede actual se encuentra en Abu Dhabi, moderna capital de los Emiratos, y puede contar con sesenta y un sacerdotes y un centenar de monjas de seis congregaciones diferentes. Además de la asistencia pastoral directa, la Iglesia gestiona ocho escuelas (para un total de 16 mil estudiantes, el 60 por ciento de los cuales son musulmanes), orfanatos y casas para discapacitados. Hasta hace pocos años, el vicariato de Arabia se ocupaba principalmente de la asistencia pastoral de algunos miles de extranjeros que se encontraban trabajando en la península: personal de las embajadas, empleados y funcionarios de empresas extranjeras.
Con la llegada de trabajadores extranjeros, a partir de los años noventa, todo ha cambiado. No hay cifras oficiales, pero las estimaciones del vicariato de Abu Dhabi (elaboradas sobre la base de los datos proporcionados por las embajadas), hablan de cerca de un millón cuatrocientos mil filipinos sólo en el territorio de Arabia Saudita, con un 85% de católicos. No se conoce con exactitud el número de indios, pero es posible que el número de los católicos en el reino saudita se acerque a los 2 millones.
Según los últimos datos, los habitantes de los Emiratos Árabes Unidos son cerca de 6.000.000, de los cuales 5.000.000 son trabajadores extranjeros. La inmensa mayoría de estos inmigrantes profesa el Islam (casi 3.200.000), pero los cristianos serían más de un millón y medio de personas, de los cuales 580 mil son católicos. Un buen número es de lengua árabe (más de 100.000, 12.000 sólo en Abu Dhabi) y provienen del Líbano, Siria, Jordania, Palestina e Irak. Hay presentes decenas de miles de católicos de rito oriental: maronitas, melkitas, armenios, sirios, siro-malabares, siro-malankares… Las celebraciones se llevan a cabo en diversos idiomas: además de inglés y árabe, en malabar, konkaní, tagalo, francés, italiano, alemán, cingalés y tamil.
En Bahrein, sobre una población de casi un millón de habitantes, los católicos son 65 mil. En Oman, sobre 3.200.000 habitantes, los católicos son 120.000. En Qatar, donde ha sido consagrada en el año 2008 la primera iglesia católica, sobre un millón doscientos mil habitantes los católicos son 110.000. Es difícil dar estadísticas plausibles sobre el carácter global del fenómeno. Según fuentes periodísticas, en los Emiratos Árabes Unidos habría cerca de 750.000 trabajadores provenientes de la India, 250.000 de Pakistán y 500.000 de Bangladesh. Un millón de inmigrantes está constituido por iraníes, afganos, malasios, indonesios, chinos y japoneses. Los filipinos serían medio millón. Otro medio millón está formado por africanos y sudamericanos. Para las Iglesias cristianas presentes en el lugar tampoco es fácil ofrecer datos confiables, a causa de la gran movilidad de la población católica (algunos trabajadores tienen permisos muy breves). Muchos católicos se encuentran además trabajando en zonas muy alejadas de su parroquia o de la comunidad cristiana, o viven en campos de trabajo que impiden la libertad de movimiento.
Las condiciones de trabajo
La condición de los trabajadores extranjeros en la península arábiga no es agradable. En Arabia Saudita, uno de los regímenes más represivos del mundo, los trabajadores cristianos deben hacer las cuentas cada día – más allá de la crisis económica que ha significado también aquí una disminución de puestos de trabajo y del nivel de las remuneraciones – con la policía religiosa (mutawwa), que no tolera manifestaciones públicas de la fe. Es una situación que es denunciada constantemente por los organismos internacionales que se ocupan de los derechos humanos y de la libertad religiosa. No es infrecuente que en las redes de la policía caigan con acusaciones (la mayoría de las veces falsas o tortuosas) los cristianos que se las ingenian para mantener viva la fe en las comunidades cristianas (véase el caso de Brian Savio O’Connor, un cristiano indio apresado en el año 2004 por haber sido encontrado en posesión de Biblias y de libros religiosos).
A diferencia de otros contextos, los trabajadores extranjeros en Arabia Saudita y en los países del Golfo no buscan integrarse. Llegan a esas tierras con la intención de volver un día a casa o de emigrar nuevamente hacia Estados Unidos, Canadá o Australia. Una norma prevé además que no se renueve el permiso de residencia para los trabajadores con más de 60 años. Como resultado de ello, la Iglesia de Arabia no tiene un núcleo estable, ya que está formada hoy por fieles, en su mayoría jóvenes, que en la mejor de las hipótesis permanecen cinco, diez o como máximo veinte años.
Hay además graves situaciones de desequilibrio social. Entre los cristianos hay pocos adinerados y una gran masa de pobres, sin ninguna seguridad social. Los trabajadores de las franjas más bajas tienen escasa cobertura, aun cuando los Emiratos Árabes Unidos, al comienzo de noviembre de 2009, han firmado con el gobierno de Manila un protocolo de acuerdo que ofrece mayor protección a los trabajadores filipinos. Hay también un verdadero tráfico de brazos, es decir, de trabajadores que son llevados clandestinamente al Golfo por las organizaciones criminales. También está la trata de mujeres, especialmente de Filipinas y de Europa oriental, para ejercer la prostitución. Muchas se ilusionan con la promesa de un trabajo y luego se encuentran esclavizadas. Las que huyen encuentran muchas veces refugio en las organizaciones de caridad de la Iglesia Católica, que ofrece un servicio de asistencia psicológica y legal para quien desea reingresar a su propio país.
La crisis está de todos modos rozando también a la península arábiga, con una ralentización generalizada de la economía. Luego de años de inflación en torno al 1%, en el año 2008 ha habido en Arabia Saudita un empinamiento de los precios que ha llevado a la inflación por encima del 11%. El gobierno de Riyadh está intentando resolver esta crisis con un proyecto de «saudización». Se querría limitar para el futuro el ingreso de nuevos inmigrantes (favoreciendo de hecho también la expulsión de millones de operarios presentes ilegalmente en al país) para sustituirlos con obreros locales. Obligados por la crisis, muchos sauditas están volviendo a realizar trabajos que hasta hace poco tiempo eran considerados indignos o demasiado fatigosos, y que eran en consecuencia confiados a trabajadores extranjeros. Esta «saudización» tiene un trasfondo también religioso: limitar al máximo el acceso de inmigrantes musulmanes chiítas, la corriente musulmana siempre en contraste con la sunnita practicada en forma mayoritaria en la península arábiga.
Poca o ninguna libertad religiosa
El de la libertad religiosa es el punto doliente en Arabia Saudita. Según el informe anual sobre libertad religiosa, publicado en el 2009 por la Comisión USA sobre libertad religiosa internacional (USCIRF, por sus siglas en inglés), Arabia Saudita se cuenta entre los países que despiertan «particular preocupación», junto a Myanmar, China, Corea del Norte, Eritrea, Irán, Irak, Nigeria, Pakistán, Sudán, Turkmenistán, Uzbekistán y Vietnam.
En lo que se refiere a Arabia Saudita, el informe reconoce alguna reforma limitada y alguna apertura tímida en la vertiente del diálogo religioso. No obstante ello, todavía hoy el gobierno prohíbe toda forma de expresión religiosa pública que no sea acorde a la doctrina islámica sunnita y no transmita la particular interpretación del Islam wahabita. Además, la Comisión acusa a las autoridades sauditas de sostener, a nivel internacional, grupos que promueven «una ideología extremista que contempla, en algunos casos, violencias contra los no islámicos y contra los musulmanes de diferente observancia religiosa».
En los Emiratos y en otros países del Golfo, el panorama es un poco diferente. La situación es de sustancial tolerancia religiosa, aunque en un marco de reglas bien definidas. Testimonios de esta apertura son las parroquias que el vicariato de Arabia ha instituido en el área: una parroquia en Bahrein, una en Qatar y siete en los Emiratos, exactamente dos en Abu Dhabi, dos en Dubai, una en Sharjah, una en Al-Fujairah y una en Ras al-Khaimah. Hay cuatro parroquias en Omán, dos de ellas en Muscat. También hay cuatro comunidades en Yemen, un país que registra progresos, pero donde todavía están abiertas las heridas de los episodios de violencia contra los cristianos (basta pensar en el asesinato de las tres monjas de la Madre Teresa el 27 de julio de 1998).
En esencia, cada emir es libre de llevar a cabo su política religiosa y los cristianos se encuentran viviendo en condiciones diferentes, según la realidad política en la que se encuentran para obrar. Aquí la tolerancia religiosa y la libertad de culto no son equiparables con las de Occidente: todo se concentra en los espacios concedidos a la parroquia, sin posibilidad de exponer exteriormente símbolos y sin posibilidad de hacer actividad pública. Pero para la Iglesia de Arabia, que por boca de su obispo se define «peregrina», la experimentada en los Emiratos y en los países del Golfo es una situación de relativo privilegio. Por el contrario, en Arabia Saudita la asistencia pastoral es prácticamente imposible. Los millones de fieles que se encuentran más allá de la cortina de hierro del Islam son congregados de tanto en tanto, en forma con frecuencia extravagante, por algún sacerdote de incógnito que asegura la consagración del pan eucarístico distribuido luego por los laicos en las distintas comunidades.
Comunidades dispersas
En el plano pastoral, la emergencia principal de la Iglesia de Arabia está ligada a la carencia de estructuras. Se cuentan parroquias con 40.000, inclusive con 100.000 feligreses. Muchas veces es imposible recibir a todos los feligreses que desean asistir a las celebraciones o piden asistencia pastoral. También es difícil desenvolverse entre los intereses y las sensibilidades de los distintos grupos étnicos – al menos 90 – sin provocar tensiones e incomprensiones. El número de los sacerdotes es limitado y resulta muy difícil obtener nuevos visados para aumentar su número. No es fácil en absoluto encontrar sacerdotes aptos para la misión en esta área particular, ya que uno de los requisitos fundamentales es que hablen diversos idiomas. Además, los feligreses viven dispersos, lejos de las parroquias; muchos trabajan en aldeas que surgen en pleno desierto, o bien en las plataformas petroleras, en zonas donde no es posible reunirlos en absoluto. La mayor parte no tiene medios de transporte o no está en condiciones de pagar el boleto, o no obtiene el permiso de los respectivos dadores de trabajo. Una de las cuestiones cruciales – con frecuencia lo hace notar Paul Hinder – es precisamente la de proteger a estos feligreses de la tentación de hacerse absorber por el Islam. Para que se entienda efectivamente: si quien es musulmán encuentra puestos de trabajo mejores y mejor pagados, la conversión se convierte para muchos en una senda cómoda y fácil de promoción social.
¿Cuál será la suerte de estos trabajadores cristianos en los próximos años? Es difícil decirlo. Su presencia, a nivel numérico, depende de la situación política y económica que se irá perfilando en el área. El mundo en el que viven – no podemos olvidarlo – está totalmente centrado en el Islam, tanto que en el estado actual es difícil pensar en una apertura sobre la vertiente de los derechos humanos y de la libertad religiosa, aun cuando la gran masa de trabajadores no musulmanes en la península arábiga es un hecho que no se puede silenciar o negar. Y, antes o después, será necesario que alguien comience a tener en cuenta las exigencias no sólo económicas de estos cristianos con la maleta.

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El Senado español pide al Gobierno que prohíba el velo musulmán en los espacios públicos

El Pleno del Senado aprobó este miércoles la prohibición del uso del «burka» y el hyjab» islámicos en «espacios o acontecimientos públicos que no tengan una finalidad estrictamente religiosa», y que obstaculicen así la identificación y la comunicación visual.

El Senado aprobó esta prohibición con 131 votos a favor, 129 en contra y ninguna abstención, la moción presentada por el Grupo Popular para pedir al Gobierno que prohiba el velo integral en los espacios públicos, gracias al apoyo de UPN y CiU.

En concreto, por la moción el Senado «insta al Gobierno a realizar las reformas legales y reglamentarias necesarias para prohibir el uso en espacios o acontecimientos públicos que no tengan una finalidad estrictamente religiosa, de vestimentas o accesorios en el atuendo que provoquen que el rostro quede completamente cubierto y dificulten así la identificación y la comunicación visual, al suponer esta práctica una discriminación contraria a la dignidad de las personas y lesiona la igualdad real y efectiva de los hombres y las mujeres».

Espacios públicos y Ley de igualdad
En cuanto a la forma en que se podría materializar esta prohibición del velo integral, Sánchez Camacho planteó en su intervención incorporarlo al Reglamento de la Ley de Igualdad, extremo en el que coincidió con Candini, quien declaró a los medios de comunicación su intención de plantear esta medida por escrito la próxima semana. No obstante, la moción no matiza nada al respecto.

Sobre el ámbito de aplicación de la prohibición, la moción señala que no se podrá llevar velo integral en los «espacios públicos», lo que según explicó Sánchez Camacho en rueda de prensa posterior «es mucho más amplio que lo aprobado en los ayuntamientos» porque incluye todos los espacios, «entre los que están las vías públicas y las calles» de todos los pueblos y ciudades españolas.

El burka en España
En España no existe legislación sobre el uso de los velos islámicos en los espacios públicos y las formaciones políticas han intensificado el debate sobre la conveniencia de aprobarla.

El «burka» es una túnica que tapa a la mujer completamente, de pies a cabeza, y que tiene una rejilla a la altura de los ojos para permitir la visión, y el «niqab» es un velo que sólo deja los ojos al descubierto.

En las últimas semanas varias ciudades de la región de Cataluña (noreste) han prohibido ya el uso de estas prendas en los recintos municipales, como Barcelona, Lérida, El Vendrell y Reus.

Hace unos meses el juez de la Audiencia Nacional Javier Gómez Bermúdez expulsó de la sala a una testigo que se negó a levantarse el «burka» para declarar en una vista, después de explicarle que en los tribunales españoles es obligatorio declarar con el rostro descubierto. Cinco días después declaró mostrando la cara.

En abril, un instituto público de Madrid prohibió asistir a clase a Najwa, una alumna que usaba el pañuelo «hiyab», y que finalmente se trasladó a otro centro donde sí se le permite llevar esa prenda.

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¿Quién fue el profeta Mahoma?

Mahoma es la figura humana central de la religión del Islam. Su nombre es derivado de Muhammad, uno de los componentes de su nombre completo: Abu l’Qasim Muhammad ibn ‘Abd Allāh al-Hashimi al-Qurashi. Es reconocido por los musulmanes como mensajero y profeta de Dios (Alá, equivalente árabe de Yavé, dios de los cristianos), el último y más importante profeta del Islam.

Mahoma predicando en la Meca – imagen obtenida de Wikipedia, copyright expirado.

Los musulmanes lo consideran el restaurador de la incorruptible fe monoteísta, aquella que acompañó a Adán, Abraham, Moisés, Noé y otros profetas, elegidos para portar el mensaje divino. Además, Mahoma tuvo mucha actividad terrena: fue diplomático, mercader, filósofo, orador y general del ejército.

Mahoma nació en el año 570 en la ciudad de Meca – hoy en día es común referirse a su tierra natal como “la Meca”, centro de peregrinación de miles de musulmanes de todo el mundo oriental – y quedó huérfano a una edad temprana, por lo que fue criado por uno de sus tíos. Posteriormente consiguió trabajo como comerciante y a los 26 años se casó por primera vez, lo cual constituye una de las diferencias con líderes espirituales de otras religiones (como Jesús o Buda) a quienes no se les conoce relación con alguna mujer.

Mahoma desarrolló serios anticuerpos hacia la vida citadina, por lo que decidió retirarse en las montañas para vivir de la reflexión y la meditación. Según las creencias islámicas, fue en una cueva donde, al cumplir los 40 años de edad, recibió la primera revelación de Alá, durante el mes de Ramadán (mes en el cual se practica el ayuno y la abstinencia).

Tres años después de este hecho, Mahoma comenzó a predicar públicamente estas revelaciones, proclamando que “Dios es Uno”, que la única forma de ser aceptable ante los ojos de Dios es mediante el completo sometimiento a Su voluntad y que él era el profeta que Dios – Alá – había enviado para guiar a su pueblo.

Muerte de Mahoma – imagen obtenida de Wikipedia, original del Bilkent University, copyright expirado.

Rápidamente Mahoma consiguió sus primeros seguidores, y tuvo que enfrentarse a la hostilidad de algunas tribus de la Meca que lo consideraban como un farsante, tanto a él como a sus súbditos. Para escapar de la persecución, Mahoma y su séquito emigraron hacia Medina en el año 622, hecho que determina el inicio del calendario Islámico. En Medina, Mahoma se las arregló para reunir a las tribus en conflicto, y después de ocho años de luchas, su ejército de seguidores – que para entonces ya eran más de diez mil – conquistó Meca.

En el 632, pocos meses después de regresar a Medina tras su peregrinación de despedida, Mahoma cayó enfermo y murió, un 8 de junio. Para el momento de su muerte, la obra unificadora de Mahoma había rendido sus frutos: la mayor parte de la Península Arábiga se había convertido al Islam y las dispersas comunidades árabes se habían transformado en una fuerza política y religiosa de singulares características.

Las revelaciones (“Ayats” en árabe, que significa “señales de Dios”) que según los testimonios del mismo Mahoma, recibió hasta poco antes de morir, forman los versos del Corán (el Libro Sagrado del Islam, equivalente a la Biblia cristiana), reconocido como los musulmanes como “la palabra de Dios”, alrededor del cual se fundamenta su religión. Además del Corán, la vida de Mahoma y las tradiciones son reverenciadas por la comunidad musulmán. Cada vez que los nombres de Mahoma o de algún otro de sus profetas se mencionan, añaden la frase “que la paz sea con él”.

La vida de Mahoma es una de los temas más interesantes de la historia de la humanidad y ha sido cubierta desde diversos frentes de análisis, a pesar de que detalles precisos acerca de su vida personal permanecen en el misterio, como suele suceder con personajes históricos de la era pre-moderna. Como Mahoma es una de las figuras más influyentes en el mundo, su vida y pensamientos han sido debatidos durante siglos y han generado múltiples enfrentamientos entre sus seguidores y detractores, por lo que resulta difícil llegar a un consenso sobre su real dimensión.

Mahoma, a diferencia de otros líderes religiosos, lejos de generar consenso con respecto a su espiritualidad, ha generado rechazo por parte de Occidente, por cuanto se le asocia con posturas exacerbadas y extremistas. Esto se debe elementalmente a la cada vez menor capacidad de Occidente por reconocer la existencia de una sociedad cuyos valores y directrices morales son diametralmente diferentes a las suyas.

Mahoma y su madre ambos con velo – imagen obtenida de Wikipedia, original de un libro turrco perteneciente al archivo de Mahoma en Universidad de California en San Diego, copyright expirado.

La fuente más confiable para intentar reconstruir la vida de Mahoma es el Corán, que contiene entre sus textos ligeras alusiones a la vida del profeta, a las circunstancias de su participación concreta en la historia de la sociedad árabe y que en general, es considerado por los expertos como el registro “oficial” de las palabras pronunciadas por Mahoma.

No obstante, las primeras biografías de Mahoma datan del tercer y el cuarto siglo de la era musulmana, con algunos trabajos fundacionales que, a pesar de no haber sobrevivido al paso del tiempo, sí han podido ser recopilados por diversos investigadores y académicos. Uno de estos aurorales escritos que contienen la “sira” (conjunto de eventos y palabras del profeta) se titula La vida del Mensajero de Dios, redactado por Ibn Ishaq probablemente 120 años después de la muerte de Mahoma.

Además de estas primeras biografías, que no son del todo aceptadas por los expertos, existen las colecciones hadith (o recopilaciones de hechos relacionados a la vida de Mahoma, que comenzaron a ser redactados en el preciso momento que ocurrían), que incluyen datos provenientes de diversas generaciones durante la vida del profeta y después de su muerte.

Estas recopilaciones hadith (o “ahadith” como figuran en algunos tratados históricos), son registros de las tradiciones y dichos de Mahoma. Estas tradiciones perviven gracias a la escrupulosa práctica y obediencia que lleva a cabo la comunidad musulmana. A pesar de este origen, los investigadores occidentales toman con pinzas la posibilidad de considerarlas como fuentes exactas de información. Finalmente están las tradiciones orales, que juegan un importante papel en el entendimiento de cualquiera de las manifestaciones históricas de la antigüedad.

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¿Qué es el islám?

El Islam es la religión de los musulmanes. Los musulmanes creen en un solo Dios, en el Día del Juicio y en la rendición individual de cuentas por las acciones hechas en la vida. También creen en una cadena de profetas que comenzó con Adán y siguió con Noé, Abraham, Ismael, Issac, Jacobo José, Job, Moisés, David, Salomón y Jesús. Para el Islam el mensaje de Dios fue reafirmado finalmente por el profeta Mahoma.

Sus seguidores dicen que el Islam es una religión de paz, generosidad y perdón. Los musulmanes rezan en un templo llamado mezquita, de la misma manera que los cristianos rezan en una iglesia.

El libro sagrado de los musulmanes es El Corán, que es un texto parecido a lo que es La Biblia para los cristianos. El Corán, para ellos, contiene las palabras específicas que Dios reveló al profeta Mahoma, quien las aprendió de memoria y las dictó luego a sus compañeros.

Islam es una palabra árabe que significa sumisión, derivada de otro vocablo que significa paz. En el contexto religioso quiere decir que los musulmanes deben tener una sumisión total ante la voluntad de Dios. Alá es la palabra árabe para nombrar a Dios.

Los musulmanes hablan de “Los Cinco Pilares del Islam”, los cuales constituyen el marco de vida para los creyentes. Estos pilares son:

La declaración de fe: “No hay ninguna otra deidad sino un solo Dios, y Mahoma es el mensajero de Dios”.

Oraciones: Los musulmanes llevan a cabo obligatoriamente cinco sesiones de oración al día. La oración islámica es el lazo directo entre los creyentes y Dios. El Islam no tiene autoridad jerárquica o sacerdotal.

Zakat: Uno de los principios más importantes del Islam es que todas las cosas pertenecen a Dios y el bienestar es algo depositado en calidad de préstamo o confianza en los seres humanos. El significado de Zakat es algo así como “dádiva caritativa”, que purifica el bienestar al otorgársele una porción a los necesitados.

Ayuno: Cada año en el mes lunar islámico del Ramadán, los musulmanes ayunan desde el amanecer hasta la puesta del sol, como vía de purificación.

Peregrinaje: El Hajj o peregrinaje a la Meca, situada en Arabia Saudita, es una obligación para aquéllos que tienen la posibilidad física y económica de llevar a cabo el viaje.

Algo sobre los Musulmanes

Sólo alrededor del 20% de todos los musulmanes vive en el mundo árabe. El país con la mayor población islámica es Indonesia.

Se calcula que siete millones de musulmanes viven en Estados Unidos. Su comunidad está compuesta por personas procedentes de una amplia variedad de orígenes étnicos y nacionales. El Islam es una de las religiones de mayor crecimiento en Estados Unidos y en el mundo.

Bajo la ley islámica, la mujer siempre ha tenido el derecho a la propiedad, a recibir educación y tomar parte activa en la vida de su comunidad. Hombres y mujeres se respetan en un nivel de igualdad. Las reglas islámicas respecto a vestir modestamente, son iguales para los hombres y para las mujeres.

El Islam exige modestia a las mujeres y a los hombres. En el caso de las mujeres, se les exige cubrir sus cuerpos para que su figura no se revele. Sólo deben mostrar sus caras y sus manos. El turbante o cobertor de la cabeza es llamado hijab o chador. El largo vestido que las cubre se llama abayah, jilbad o chador. Esta exigencia fue concebida para proteger a la mujer y darle el respeto que merece. El vestido de las mujeres musulmanas es parecido al de las monjas cristianas. A las mujeres no se les exige cubrir sus rostros, como se observa en algunos países del Medio Oriente.

Algunos hombres árabes llevan una tela de cuadros sobre sus cabezas, que se llama kafiyyeh y se considera tradicional, no religioso. Este aditamento es parecido a los gorros que usan algunos afro-estaounidenses y africanos. El kafiyyeh revela la identidad y el orgullo de la cultura tradicional.

Mucho se ha escuchado acerca de la palabra jihad, que algunos grupos identifican con “guerra santa”. En realidad jihad no quiere decir “guerra santa”. Literalmente significa en árabe esforzarse y luchar contra las inclinaciones al mal que hay dentro de sí mismo. Luchar por mejorar la calidad de vida de la sociedad, luchar en los campos de batalla en legítima defensa o contra una tiranía u opresión.

Grupos extremistas predican doctrinas aparentemente islámicas, que no tienen nada que ver con las enseñanzas originales de El Corán.

El Islam enseña también que cristianos y musulmanes son “pueblos del libro”, expresión que significa que las dos religiones comparten las mismas creencias básicas articuladas a través de La Biblia y El Corán. La diferencia principal entre cristianos y musulmanes radica en que los musulmanes no creen que Jesús era el hijo de Dios. Más bien creen que Jesús fue un profeta al que Dios le otorgó poderes especiales para demostrarle a la gente el propio poder de Dios.

Por otra parte, el Islam también enseña que los judíos y los musulmanes son “pueblos del libro”, lo que en este caso significa que las dos religiones comparten las mismas creencias articuladas mediante El Torah y El Corán. La diferencia principal entre ambas religiones es que los judíos no creen en los profetas más allá de los profetas judíos, incluyendo a Mahoma y sus enseñanzas. Los musulmanes, por otra parte, creen en todos los profetas, incluido Moisés, Ibrahim, Jacobo, Ismael, Issac y Jesús.

El Islam, el Terrorismo y Otras Creencias

Los sectores musulmanes moderados aseguran que el Islam no respalda el terrorismo bajo ninguna circunstancia. El terrorismo está en contra de todos los principios del Islam. Si un musulmán realiza actividades terroristas, no está siguiendo las enseñanzas del Islam, simplemente está usando el nombre del Islam para su provecho político o financiero.

El Islam tolera otras creencias religiosas y la ley islámica protege el derecho de otras minorías. La ley islámica también permite a los no musulmanes establecer sus propios tribunales, los cuales aplican las leyes familiares concebidas por otras minorías.

Si usted vive en Estados Unidos y quiere saber cómo relacionarse con la comunidad arábigo-estadounidense, debe tener en cuenta que la mayor parte de las personas pertenecientes a ese grupo crecieron y se educaron en este país y no demandan, por ejemplo, un saludo especial. Usted se puede comportar como en cualquier otra situación ante ellos. Para los que practican la religión musulmana o son emigrantes recientes, una sonrisa, o una palabra de saludo son apropiadas casi siempre. Algunos musulmanes piensan que es incorrecto, por ejemplo, que mujeres y hombres que no tiene alguna relación estrechen sus manos. Lo mejor en estos casos es esperar a que la otra persona extienda su mano antes de que usted extienda la suya.

En las Fuerzas Armadas de Estados Unidos hay muchos soldados, técnicos, expertos y oficiales de origen árabe y practicantes de la religión islámica.

Todos ellos tienen conciencia de los preceptos presentados anteriormente y han jurado fidelidad a su patria, Estados Unidos. Algunos han sido entrevistados por los servicios informativos públicos de las Fuerzas Armadas y han dejado claro su disposición de cumplir sus obligaciones.

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Monseñor Goic inaugura la tercera capilla de emergencia del país

PUMANQUE.- Un nuevo templo provisorio fue bendecido este domingo por el presidente de la Conferencia Episcopal, Monseñor Alejandro Goic, quien se dirigió hasta la VI Región para inaugurar la nueva Iglesia de Pumanque.

El inmueble es el tercero de su tipo que se construye en el país para reemplazar las iglesias que más daño regitraron con el terremoto de febrero pasado.

“No sólo las casas de nuestro país deben ser reconstruidas, también nuestra fe. Al entregar estas capillas a comunidades afectadas se les está dando un refugio que les permite acercarse a Dios, abandonar en él sus preocupaciones e inquietudes, así como también celebrar sus sacramentos y dar testimonio del amor de Dios”, dijo Monseñor Goic durante la ceremonia que inauguró el nuevo templo que permitirá a los fieles católicos de la zona asistir a misa, a la espera de la reconstrucción de la parroquia Nuestra Señora del Rosario de Pumanque.

Esto forma parte de la campaña “Capillas de Emergencia: Reconstruyamos Chile con Cristo” que lleva adelante la Fundación Ayuda a la Iglesia que Sufre (AIS) para apoyar a las comunidades católicas que perdieron sus iglesias, y que en la actualidad se encarga de la construcción de otros 7 templos en la VI Región, más 30 que se instalarán en diversas localidades de las regiones VII, VIII y Metropolitana.

“La primera etapa de esta campaña contempla la construcción de 40 capillas (…) Sin embargo, la meta es construir un total de 55 capillas, por lo que aún se deben financiar 15 de ellas”, señaló, por su parte, María Covarrubias, miembro del directorio de AIS, acerca de estos templos provisorios cuyo valor se estima en $10 millones.

Cada una de ellas cuenta con una estructura de fierro con cubierta vinílica, resistente al agua, y con una superficie de 185 metros cuadrados, capaces de albergar a unas cien personas sentadas.

La Parroquia Nuestra Señora del Rosario de Pumanque data de 1824 y en su interior era posible ver la imagen de Nuestra Señora del Rosario, donada al templo en el año 1800, que también sufrió por los fuertes movimientos telúricos del 27-F y que hoy está en proceso de restauración.

Mientras eso dure, los fieles cuentan con la donación de las Camareras de la Virgen del Carmen, quienes entregaron a la comunidad una imagen de la Virgen.

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Karadima: “Mis actos no han podido ser fundamento de las graves acusaciones a las que se me ha sometido”

Después de pasar casi dos meses en silencio, desde que el 21 de abril se conociera por La Tercera de la investigación eclesiástica en su contra, el sacerdote Fernando Karadima (79) entregó ayer por primera vez su versión de las acusaciones en su contra. El religioso, ordenado en 1958 y que entre 1983 y 2006 ejerció como párroco de la iglesia de El Bosque de Providencia, agradeció la decisión anunciada por el cardenal Errázuriz, reiteró a través de una declaración su total inocencia y dijo que el daño causado a su persona por las denuncias es irreparable.

“Delante de Dios considero que mis actos no han podido ser fundamento de las graves acusaciones a las que se me ha sometido públicamente, con un daño ya irreparable”, sostuvo en su escrito.

Karadima se mostró satisfecho por la decisión del cardenal de iniciar un juicio canónico y se mostró confiado en el resultado que pueda obtener en este proceso. “Manifiesto mi gratitud por esa decisión. Acojo con toda confianza los procesos judiciales llevados a cabo por la Iglesia y confío en que, en la Sede Apostólica, el procedimiento podrá ser realizado con tranquilidad y paz”.

Junto con agradecer el inicio de un juicio canónico, aseguró ser totalmente inocente de los cargos que se le imputan. “Sostengo mi inocencia respecto de los cargos que se han levantado en mi contra”.

Karadima también se refirió a sus acusadores, que tanto en la arista penal como en la investigación eclesiástica corresponden a ex feligreses de El Bosque y a sacerdotes que cumplieron su ministerio en esa parroquia. En el caso de estos últimos,   dicen haber sido testigos de abusos y no víctimas directas.

“Al constatar que algunas personas refieren dolor en su trato con la actividad apostólica que he desarrollado, rezo y sufro por todas y cada una de las personas con las que he trabajado pastoralmente sin ninguna excepción”, manifestó Karadima.

Pese a la confianza y entusiasmo manifestado por Karadima y sus cercanos por el inicio del juicio canónico, fuentes eclesiásticas manifestaron que este escenario no es favorable para él. Esto, puesto que el juicio podría no durar años, sino sólo meses, como lo planteó ayer Errázuriz. Además, debido a que la Congregación para la Doctrina de la Fe podría aplicarle sanciones drásticas como suspenderlo de su actividad sacerdotal.

PIDEN PRUDENCIA

El sacerdote, a quien se atribuye haber despertado más de 50 vocaciones sacerdotales, entre ellas las de la cinco obispos en ejercicio, se refirió también al bajo perfil que ha mantenido en los últimos meses.

Karadima aseguró que se mantendrá alejado de las liturgias como lo ha hecho desde que estalló el caso, lo que fue valorado por Errázuriz, quien le pidió ayer mantenerse alejado de actos públicos mientras se desarrolle el juicio eclesiástico.

“Reitero mi determinación de perseverar en la misma actitud de prudencia que he tomado desde el día en que comenzó este tiempo de sufrimiento”, dijo Karadima.

“DAÑO IRREPARABLE”

El sacerdote también da cuenta de cómo ha enfrentado todas las acusaciones de supuestos abusos que ha recibido.

“Ofrezco al Señor en la Santa Misa junto a María Santísima estos sufrimientos por la Iglesia, a la que siempre he amado, servido y obedecido”, manifestó.

Karadima, en la declaración pública, también agradeció a las personas que han creído en su inocencia y lo han apoyado durante todos sus años de servicio en el sacerdocio que enfrentó con “gran alegría”.

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